Para sacar rápido la reforma laboral, el Gobierno negocia cambios en artículos clave con gobernadores, bancos y gremios

El miércoles próximo el oficialismo espera llevar al recinto del Senado el proyecto de Ley de Reforma Laboral. Y espera aprobarlo. El deseo de la Casa Rosada es lograr esa victoria legislativa con velocidad inédita para la media sanción de un proyecto de espesura política como el que se propone modificar las normas que regulan el mundo del trabajo formal.

Ningún otro Gobierno de la democracia que retornó en 1983 logró cambiar estas normativas que tocan poderosos intereses privados y de los sindicatos. Tal como adelantó Clarín, el pedido de celeridad en un triunfo parlamentario en este punto fue un pedido que el presidente Javier Milei le hizo a sus operadores en el Congreso.

Quiere que la Reforma Laboral sea Ley antes del 1 de marzo, día en el que empiezan las sesiones ordinarias en el parlamento. Es por eso que algunos de sus funcionarios, legisladores y asesores sondearon en las últimas semanas tanto a gobernadores afines, empresarios de renombre e incluso a secretarios generales de la CGT para intentar consensuar un proyecto que se apruebe no cediendo en el espíritu del original, pero tal vez sí modificando puntos que hoy generan resistencias de sectores diferentes entre quienes forman parte del sistema laboral argentino.

Incluso la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, junto a su operador Sebastián Pareja, sondeó la opinión de gremialistas sobre esta cuestión. El ministro del Interior, Diego Santilli; dialogó con los gobernadores afines al oficialismo pero que militan en el peronismo; y hasta los primos Martin y Lule Menem también se involucraron en estas gestiones; mientras que la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, unifica criterios para debatir en el recinto un proyecto que es más que probable que no sea el original redactado por técnicos del oficialismo.

El Senado está convocado a sesión este miércoles.

Habría cambios, supo Clarín de fuentes del Gabinete, de legisladores de renombre del oficialismo y de dirigentes de la CGT.

En principio, la Casa Rosada estaría de acuerdo en escuchar un reclamo de los gobernadores para evitar que las empresas que contraten nuevos empleados obtengan como beneficio una rebaja en el impuesto a las ganancias. Ocurre que ese tributo es coparticipable y una menor recaudación impactaría sobre las cuentas públicas de sus provincias.

Con ese cambio, si es que finalmente se concreta, el apoyo de los senadores de Tucumán, Salta y Catamarca estarían garantizados. Lo mismo pasaría con los diputados que responden a los mandatarios de esas provincias. Todo puede pasar.

El oficialismo aceptaría modificar ese ítem del proyecto a debatir el miércoles.

Uno de los puntos que más resistencia genera entre los gremios de la CGT es la posibilidad de aumentar la jornada laboral. Tal vez se encuentre el modo de que en esta cuestión el proyecto encuentre un punto medio entre los intereses de la Casa Rosada y el de los gremios.

Entre los sindicatos hay expectativa ante los posibles cambios. Desde el oficialismo les adelantaron que podrían ocurrir. Pero aun no les confirmaron de modo oficial los detalles del final de la negociación. ¿Se mantendrán como hasta ocurre en el borrador de la ley presentada por los libertarios que los empleados podrán optar por hacer o no los aportes que hoy son obligatorios y financian a los gremios de cada actividad?

Esperanza cegetista

En la CGT guardan la esperanza de que el oficialismo finalmente modifique la nueva normativa que transformarían a ese porcentaje de los sueldos alimenta como “voluntario”. Creen que en LLA podrían dejar pasar por ahora esa desregulación que desfinanciaría a los gremios que manejan de modo transparente ese flujo de dinero que les llega cada mes. El tiempo dirá.

Como gesto de buena voluntan, la CGT evitó convocar a una huelga general para el miércoles, dìa en que se vota en el Senado el proyecto, y solo propuso una movilización.

¿Tendría un paro la fuerza y masividad necesaria para hacer cambiar de parecer a los senadores que ya adelantaron que votarán a favor de la Reforma Laboral?

En el oficialismo descuentan que el proyecto de ley tendrá media sanción en el Senado y que seguirá, si es que no hay cambios significativas, el espritu de una reforma laboral.

La narrativa del oficialismo apunta que Reforma Laboral ataca intereses corporativos de los sindicatos.

Sobre todo, los voceros que difunden los supuestos beneficios de este proyecto de ley apuntan e insisten en que uno de los problemas por los que se generan nuevos empleos es porque existe una “industria del juicio” que torna imposible prever una inversión a largo plazo si quienes son despedidos logran acceder a indemnizaciones multimillonarias en los tribunales del fuero laboral.

“En eso seremos inflexibles”, apunto a Clarín un legislador libertario de renombre que trabaja en esta Ley.

Indemnizaciones en cuotas

Es probable que también se permita en la nueva legislación que las pequeñas empresas puedan pagar indemnizaciones a sus empleados despedidos en hasta doce cuotas, mientras que otras compañías de mayor magnitud podría acceder a pagar en seis meses.

Clarín pudo saber que quienes participan de modo informal en redactar el proyeto de Ley ya le confirmaron que las billeteras virtuales no podrían ser usadas para cobrar los sueldos. Esa tarea seguiría estando a cargo de los bancos. Sonríe así el secretario general del gremio de La Bancaria, Sergio Palazzo. Era uno de sus reclamos y habría sido escuchado. Palazzo es diputado nacional. Su voto vale en la Cámara baja.

Por supuesto, el proyecto de Ley incluye muchos artículos sobre normativas técnicas que no se mencionaron en esta nota pero si son estudiados para que lleguen a la Cámara alta con, o sin modificaciones.

El miércoles se conocerá hasta cuanto prevaleció el consenso político en el nuevo Senado y entre los representantes de sectores en pugna.

La CGT llamó a una movilización este miércoles. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.

El Gobierno puede lograr media sanción de un proyecto de Ley ambicioso con todo lo que quiere cambiar sobre el mundo del trabajo. O tal vez consiga ganar la puja legislativa con todo lo que pudo hacer al respecto.

La única posibilidad que el oficialismo consideraría como una derrota total es no haber logrado hacer nada, aunque quisiera haberlo hecho, o pudiera haberlo conseguido.

Fuente: www.clarin.com

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